A veces, escuchamos voces de personas que dentro de la Iglesia opinan que hay que reducir la liturgia al mínimo porque existen personas en estado de necesidad; sin embargo, toca recordar el pasaje en el que Jesús, al ver cómo se desataba la polémica porque recibía el aroma de un perfume, recordó que a los pobres los tendremos siempre; o sea, que la oración, el sentido profundo de las celebraciones, desarrolladas con dignidad, no son algo contrario a la ayuda que, desde luego, toca dar a quienes más lo necesitan. Por tanto, no se trata de optar entre celebrar bien o ayudar, sino de hacer ambas cosas.
Autor: Carlos J. Díaz Rodríguez
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…



















