A veces, escuchamos voces de personas que dentro de la Iglesia opinan que hay que reducir la liturgia al mínimo porque existen personas en estado de necesidad; sin embargo, toca recordar el pasaje en el que Jesús, al ver cómo se desataba la polémica porque recibía el aroma de un perfume, recordó que a los pobres los tendremos siempre; o sea, que la oración, el sentido profundo de las celebraciones, desarrolladas con dignidad, no son algo contrario a la ayuda que, desde luego, toca dar a quienes más lo necesitan. Por tanto, no se trata de optar entre celebrar bien o ayudar, sino de hacer ambas cosas.
Autor: Carlos J. Díaz Rodríguez
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…


















