El archiduque Eduardo de Habsburgo-Lorena es miembro de la más arraigada aristocracia europea. Sus antepasados reinaron en Alemania, Austria, Hungría o España (con Carlos V y Felipe II). Sin embargo, su principal credencial es su fe católica: «Si cada uno de nosotros se decidiese a ser santo, le abriría una puerta a Dios para que cambie el mundo«, comenta en la ultima publicación de Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
Convertido en custodio del legado familiar, con sus escritos y conferencias, y embajador de Hungría ante la Santa Sede. Este archiduque de 57 años, tataranieto del emperador Francisco José I, está casado con la baronesa María Teresa de Gudenus, descendiente del archiduque Juan de Austria, con quien tiene siete hijos. Como cuenta a Misión, lleva un rosario en el bolsillo, reza Laudes cada mañana y…
Autor: ReL
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