La Oración de San José María al Espíritu Santo pide al Espíritu Santo que ilumine nuestro entendimiento para comprender mejor los mandamientos de Dios y poder seguirlos con mayor fidelidad.
A través de ella solicitamos la fortaleza del Espíritu Santo para resistir las tentaciones y las insidias del enemigo, evitando así caer en pecado.
Oración
¡Ven, oh Santo Espíritu!:
ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos:
fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo:
inflama mi voluntad…
He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana.
Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría,
Espíritu de entendimiento y de consejo,
Espíritu de gozo y de paz!:
quiero lo que quieras, quiero porque quieres,
quiero como quieras, quiero cuando quieras.. Amén.

Promesas
Al recitar esta hermosa oración podemos obtener los dones del Espíritu Santo para comprender mejor la voluntad de Dios, resistir las tentaciones y el pecado, vivir una vida más virtuosa y santa y experimentar la paz y la alegría interior.
Origen
La oración se atribuye a San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Se cree que la escribió como una expresión personal de su profunda devoción al Espíritu Santo y como una guía para aquellos que buscan su guía y fortaleza en la vida cristiana. La oración se ha convertido en una plegaria popular entre los católicos, especialmente entre los miembros del Opus Dei.
Oración al Espíritu Santo de San José María Escrivá: Un clamor por la gracia Divina
La vida cristiana es una búsqueda constante de la voluntad de Dios, guiada por la acción del Espíritu Santo en nuestras almas. San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, comprendió profundamente esta realidad y nos dejó una hermosa oración que refleja la dinámica de esta búsqueda espiritual.
En esta súplica, el orante comienza implorando la iluminación del entendimiento para conocer y cumplir los mandamientos divinos. Reconoce la constante amenaza de las asechanzas del enemigo y por ello pide la fortaleza del corazón para no sucumbir ante ellas.
Pero esta oración va más allá de una simple petición de gracias. En ella se manifiesta una voluntad decidida de responder prontamente al llamado del Espíritu: «Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte». El orante expresa así su determinación de no endurecerse ni resistir la inspiración divina, sino de acogerla con prontitud y generosidad, queriendo lo que Dios quiere, por Dios, como Él lo quiere y cuando Él lo quiere.
Los dones que el fiel implora son reveladores: entendimiento, sabiduría, consejo, gozo y paz. Estos son precisamente los frutos que el Espíritu Santo produce en las almas dóciles a su gracia, capacitándolas para abrazar con alegría la cruz y contribuir a la edificación del Reino de Dios.
La Oración al Espíritu Santo de San José María Escrivá nos invita, pues, a abrir nuestro corazón a la acción del Divino Paráclito, abandonándonos con plena confianza a su dirección. Solo así podremos conocer y cumplir fielmente la voluntad de Dios, experimentando la libertad y la paz que solo Él puede dar.
Esta joya de la piedad católica nos enseña que la verdadera felicidad radica en querer lo que Dios quiere, donde Él lo quiere y como Él lo quiere. Es un tesoro espiritual que nos ayuda a crecer en docilidad al Espíritu Santo y a convertirnos, como San José María, en «almas apasionadas por Cristo».
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