En el artículo que publiqué esta semana, titulado “Valentía tardía: cuando los obispos descubren que ya no hay nada que perder,” exploraba la idea de cómo algunos obispos, en sus últimos momentos de carrera o una vez retirados, empiezan a alzar la voz, quizá porque ya no sienten que tienen algo que perder.
Este fenómeno nos lleva a reflexionar sobre cómo la estructura y las reglas actuales de la Iglesia afectan la libertad de sus pastores para hablar con claridad cuando más se necesita. Pero a raíz de la publicación, uno de los comentarios me dejó pensando: ¿y si el problema viene desde hace décadas, desde que los obispos fueron obligados a renunciar por edad?
El comentarista decía, en esencia, que mientras un obispo sea fiel al Evangelio, debería poder seguir dirigiendo su diócesis sin límites de edad, como siempre fue en la Iglesia. No se equivocaba al…
Autor: Jaime Gurpegui
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…



















