“Quedan exceptuados de la prohibición de no matar aquellos casos en los que una ley justa lo manda, o cuando la autoridad pública da muerte a criminales en virtud de su potestad. En tal caso, no es el hombre el que mata, sino la espada en manos de la justicia.” (De Civitate Dei, I, XXI).
¡Qué escándalo! Resulta que el mismísimo Doctor de la Gracia admite que un juez que condena a muerte o un soldado que mata en guerra justa no infringen el mandamiento de “no matarás”. Vamos, que san Agustín no sólo no hubiera condenado el proceso de Burgos, sino que encima hubiera dado la razón a la autoridad legítima que aplica justicia.
Con…
Autor: Carlos Balén
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