Roma – La Iglesia no brilla con luz propia. Sólo puede dar al mundo la luz de Cristo, reflejándola en su cuerpo opaco, como hace la luna con la luz del sol. Esta es la imagen-emblema, tomada de los Padres de la Iglesia, con la que el cardenal Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, ha vuelto a proponer cuál es la fuente y la naturaleza propia de la obra misionera encomendada por Cristo a su Iglesia.
La ocasión propicia para recordar lo que los Padres de la Iglesia denominaron el “Mysterium Lunae”, ha sido el Año Nuevo lunar, celebrado en los países y entre los pueblos en los que el tiempo se cuenta según el calendario lunar.
El sábado 10 de febrero, día del “Año Nuevo Lunar”, el Cardenal Tagle ha celebrado la liturgia eucarística durante la jornada festiva organizada en el Pontificio Colegio San Pablo por la Comunidad de Estudiantes Católicos…
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