(ZENIT Noticias / Ginebra, 25.03.2026).- La Santa Sede ha emitido una contundente advertencia: la medicina prenatal moderna, a pesar de su sofisticación, corre el riesgo de convertirse en un instrumento de exclusión. En Ginebra, el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas, pidió el fin de lo que describió como prácticas discriminatorias dirigidas a los niños no nacidos diagnosticados con síndrome de Down.
Sus declaraciones, pronunciadas en un evento organizado por la Fundación Jérôme Lejeune, se producen en un momento en que el progreso tecnológico en las pruebas prenatales ha transformado radicalmente el panorama del embarazo y la toma de decisiones. Desde la introducción de las pruebas prenatales no invasivas en 2011 —procedimientos que eliminan los riesgos de aborto espontáneo asociados a los métodos de diagnóstico…
Autor: Redacción Zenit
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