En Lourdes, donde las sillas de ruedas no se apartan de la vista y las lágrimas no necesitan esconderse, León XIV miró a los enfermos y pronunció la frase que ha dado la medida moral de su tercera jornada francesa: «Ustedes no son un peso». Con ella ha defendido una vida cuya dignidad no se mide ni se discute; ha rechazado que la compasión pueda convertirse en coartada de una muerte programada; ha pedido a la Iglesia francesa verdad y reparación ante los abusos; y ha confiado a María la paz de los pueblos. En la gruta de Massabielle, la fragilidad ha dejado de ser una razón para descartar a alguien y se ha convertido en la pregunta que Francia —y Europa— no puede eludir.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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