La reciente noticia adelantada por Vida Nueva del cierre de la comunidad de Iesu Communio en Godella (Valencia) y su reagrupamiento en el monasterio de La Aguilera (Burgos) ha sorprendido a muchos fieles que seguimos con afecto y esperanza el camino de esta joven realidad eclesial.
El anuncio, publicado por medios como Vida Nueva y Alfa y Omega, revela una decisión importante, pero que ha llegado sin previo aviso ni mención en la página oficial del instituto ni en los canales habituales de comunicación del Arzobispado de Valencia.
En tiempos donde la transparencia pastoral es una necesidad, una noticia de esta relevancia debería haber sido comunicada de forma más clara y directa. No hablamos de una mera reorganización logística: hablamos del cierre de una comunidad en una archidiócesis importante, donde muchas personas han vivido procesos de fe, han recibido…
Autor: Zenón de Elea
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