Después de afirmar, en artículos precedentes, que existe una verdad que el poder no puede fabricar y que la historia no pertenece a los vencedores del momento sino a Jesucristo, todavía queda un paso por dar. Un paso decisivo. Porque la verdad puede ser reconocida y, sin embargo, no estar asumida; y Cristo puede ser confesado como Señor de la historia sin que se comprenda todavía de qué modo reina. El mundo moderno tolera mal la ley natural, porque le impide inventar la realidad; y tolera aún peor la soberanía de Cristo, porque le niega la última palabra sobre el sentido de la historia. Pero hay algo que le resulta todavía más insoportable: que ese reinado no se ejerza desde la pura fuerza, sino desde una herida que quiere llegar a cada corazón.
Autor: José Carlos Súbtil
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
Las 35 apariciones de la Virgen María
Descubre aquí las apariciones y el mensaje de las 35 apariciones de la Virgen María más conocidas que la Iglesia Católica reconoce, y también de otras reconocidas en diferente grado…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…



















