El cardenal Tarcisio Isao Kikuchi, arzobispo de Tokio y presidente de Caritas Internationalis, compartió este sábado la fotografía de su encuentro con Iwao Hakamada, un hombre de 88 años que pasó 56 años en el “corredor de la muerte” japonés. El purpurado tenía una misión muy concreta: entregarle un rosario como regalo del Papa, obsequio que le llegó justo el día en el que la salud de Francisco -tan deteriorada como la del anciano nipón de su misma edad- hacía saltar todas las alarmas.
Autor: C.L.
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