La noción de un Dios encarnado que nos da ejemplo de humildad y dulzura supuso un verdadero cambio de criterio cuando Nuestro Señor la predicó.

Redacción (31/08/2025 12:40, Gaudium Press) La Liturgia de este 22.º Domingo del Tiempo Ordinario resalta un aspecto maravilloso del alma de Nuestro Señor Jesucristo, que la Aclamación al Evangelio nos invita a imitar: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29).
Tal afirmación, que hoy podría incluso interpretarse con cierta indiferencia y superficialidad, resultaba chocante en una época histórica en la que los líderes de las naciones las tiranizaban (cf. Mc 10,42), prevalecía la ley del más fuerte y los dioses paganos llevaban la manifestación de los vicios humanos a su máximo esplendor.
A lo largo de la Antigüedad Clásica, la mayoría de la gente creía en algún tipo de divinidad, y abundaban…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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