Paco y Marcela
Lo llamaban “Paco”. Fue una idea peregrina del más pequeño de los niños, la cual acabó imponiéndose a pesar de la inicial resistencia de sus hermanos, que decían que “Paco” era nombre de persona, y además muy hortera, y que los perros no podían llamarse como las personas.
Era un chuchillo cualquiera, sin raza determinada, pequeñito pero vivaz y simpático, muy asilvestrado, saltaba y saltaba sin parar, era terriblemente juguetón. No tenía dueño conocido, y era muy joven cuando se lo encontraron en una playa de tantas de la Costa del Sol, en una cálida noche de agosto, mientras paseaban por aquellas mediterráneas arenas antes de disponerse a cenar.
– ¡Anda papá! Déjanos quedárnoslo. Mira qué simpático es. ¡Y se ha encariñado con nosotros!
“Paco” era un seductor. A falta de madre,…
Autor: En cuerpo y alma
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