Santidad:
Tras leer el discurso mentado, de 29 de enero del presente, me he sentido obligado a escribirle esta carta, porque una de dos: o yo estoy muy equivocado, y suplico la caridad de que alguien me saque de tan atormentador error, o hasta el lenguaje orwelliano debería tener un límite y, para que no parezca que tengo problemas de percepción, voy a ir comentando sus palabras más destacadas, que están en negro sobre blanco y aquí pongo en cursiva:
Saludo y agradezco cordialmente al Prefecto del Dicasterio, junto con los Superiores y los Oficiales. Conozco bien el valioso servicio que prestáis, con el fin —como afirma la Constitución Praedicate Evangelium— de «ayudar al Romano Pontífice y a los Obispos en el anuncio del Evangelio en todo el mundo, promoviendo y tutelando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, bebiendo del depósito de la fe y…
Autor: INFOVATICANA
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