Estas historias están tomadas de los cuadernos autobiográficos del primer hijo espiritual del Padre Pío, Emanuele Brunatto (1892-1965), quien aparece en ellas bajo el pseudónimo que él mismo se dio: El Publicano. Se publicaron en su libro Padre Pio, mon père spirituel, y las tomamos de la selección recogida en Aleteia por Arthur Herlin:
1. Partida de petanca
Estaban jugando a la petanca en el monasterio. El Padre Pío tenía su forma característica de jugar a causa de los estigmas, pero era el jugador más valorado. A veces, como una travesura infantil, hacía trampas con el pie. Una vez, El Publicano vio cómo se acercaba un gato a toda velocidad en la trayectoria de la bola que el Padre Pío acababa de lanzar. En el mismo instante en el que el animal iba a ser golpeado, la bola se detuvo en el aire y luego cayó a su lado.
2. «¿Ya estás contento?»
Una personalidad…
Autor: ReL
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