El hombre moderno es una criatura singularmente melancólica que sufre de una ceguera muy peculiar: es incapaz de ver el suelo que pisa porque está demasiado ocupado midiendo el tamaño del precipicio hacia el que jura que nos dirigimos, semana sí, semana no. Hoy en día, las teorías de la conspiración han sustituido a los cuentos de hadas, con la lamentable diferencia de que los cuentos de hadas tenían la decencia de terminar bien. Nos debatimos entre creer que el mundo está gobernado por una logia secreta de sabios perversos o por un algoritmo insomne de Inteligencia Artificial que nos robará el alma y el litio. Claro, claro, por supuesto. Por supuesto.
Autor: Francisco Segarra
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…


















