(ZENIT Noticias / Washington, 08.07.2025).- Semanas después de que la fumata blanca anunciara una nueva era para la Iglesia Católica, una silenciosa tormenta continúa arremolinándose en torno a una modesta casa en las afueras de Chicago. El buzón rebosa de cartas, el teléfono suena hasta altas horas de la noche y llegan pelotas de béisbol con la esperanza de ser firmadas por el nuevo papa. Pero Robert Francis Prevost —ahora León XIV— no ascendió al papado por ambición ni por ostentación. Según quienes mejor lo conocen, su vida ha sido una lenta pero constante formación por la fe, la gente y la providencia.
En un artículo de portada titulado «La Formación del Papa«, Belinda Luscombe, de la revista Time, pinta el retrato de un hombre formado menos por las intrigas vaticanas que por la garra pastoral, la paciencia teológica y la constante presión de la humildad….
Autor: Tim Daniels
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