La italiana Tamara Lunger (1986) es una de los grandes alpinistas de la actualidad. Con tan sólo 23 años ya había coronado el Lhotse (8.516 metros). Cuatro años después alcanzó la cima del K2 (8.609 metros) sin oxígeno. Son muchos más los picos que ha coronado, y otros a los que se ha quedado en las puertas y donde ha perdido a algunos de sus mejores amigos. Lo que nunca le ha abandonado en este tiempo es su fe en Dios, que ha sido un gran consuelo en momentos de gran sufrimiento y de dificultad extrema.
«Debemos buscar a Dios dentro de nosotros mismos, junto con esa fuerza que nos impulsa a la vida», explica en Famiglia Cristiana. Incluso cuando la vida se pone demasiado cuesta arriba. “¿Jesús? Lo veo como una persona, la única que al menos puede escucharme cuando las dificultades son demasiadas”, añade.
La fe es uno de los pilares centrales de su vida. Señalaba…
Autor: ReL
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