Hacer una canción es bastante fácil. Cualquier persona que sepa tocar la guitarra o el piano con cierta habilidad es capaz de elaborar una, en un momento de inspiración. Pero hacer una buena canción ya es más difícil. Debe estar bien construida musicalmente y esto significa también que la letra debe formar un cuerpo con la melodía. Ahora bien, que esa canción sea acogida por la comunidad y la haga suya es más difícil todavía. Y, finalmente, que responda a un espíritu verdaderamente cristiano, en comunión con la verdadera fe de la Iglesia, convierte el asunto en algo ciertamente complicado.
Autor: Ángel Vicente Valiente Sánchez
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