Existe hoy entre no pocos católicos una confusión grave y persistente entre realidades que no son equivalentes: el Israel bíblico de la Revelación, el judaísmo talmúdico posterior a Cristo y el Estado moderno de Israel. Esta confusión, alentada por una lectura política de la historia sagrada y por un sionismo mal digerido en clave religiosa, conduce a errores doctrinales que afectan al corazón mismo de la fe cristiana.
El Israel del Antiguo Testamento no fue jamás una realidad meramente étnica ni política, sino un pueblo constituido por una Alianza divina ordenada a la venida del Mesías. Su elección no tenía como fin perpetuarse en la carne ni en un Estado terreno, sino preparar la Encarnación del Verbo. Con la venida de Cristo, esa Alianza alcanza su cumplimiento definitivo. Negar esto equivale a vaciar de sentido la economía de la salvación y a convertir la…
Autor: INFOVATICANA
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