Una manera frecuente de despedirse de alguien consiste en decirle «Tenga cuidado, cuídese», manifestando con ello las intenciones y sinceros deseos de bien para los demás, en una sociedad en donde reinan la inseguridad y la sospecha.
Quizás conviene recordar que el lugar del cuidado por excelencia es el hogar. Lugar en donde se cuida, amándolos, a la madre y al padre, al varón o la mujer que están por nacer, al niño, al joven, al enfermo, al anciano.
Pero no solo se cuida a las personas. También está el cuidado de la Patria, en su doble dimensión, espiritual y material. Espiritual, en cuanto conservar la llama viva de la tradición, nuestra historia. Material, en el cuidado del patrimonio común, expresión de nuestra identidad y origen, como, por ejemplo, edificios emblemáticos, parques públicos, etc. Tampoco se puede obviar el cuidado de la naturaleza, en cuanto casa…
Autor: Juan Carlos Aguilera

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