(Gavin Ashenden/Catholic Herald)-Hace cuarenta años asistí a un servicio de la Comunión Anglicana en Canadá y me encontré por primera vez con una mujer sacerdote anglicana celebrando la liturgia. Estaba bastante emocionada.
No hacía mucho que había salido de la facultad de teología anglicana y nadie entendía muy bien a qué venía tanto alboroto. La cuestión del sacerdocio se había planteado de forma muy simple y simplista: “Si los hombres pueden, ¿por qué no las mujeres?”.
La experiencia que viví aquel día fue tan fuerte como extraña. Me encontré viviendo un grave e incomprensible choque entre racionalidad e intuición, cabeza contra corazón, que iba a servirme para reflexionar sobre el futuro tanto de la Iglesia como de la sociedad.
De hecho, he tardado cuarenta años en comprender las implicaciones de aquel momento y en “unir los puntos”.
Incluso ahora,…
Autor: redaccioninfovaticana

Continuar leyendo en: infovaticana.com
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…



















