Eduardo, un chileno que llegó a España con 14 años, hace casi dos décadas, se crió en Chile en una familia en la que nadie era cristiano. Siempre se mostró fuerte y desafiante ante los golpes de la vida. Pero cuando la mujer que amaba enfermó, por primera vez él rezó.
Empezó a participar en unas catequesis kerigmáticas. Chocó con la enseñanza cristiana del perdón. Pero en un Curso Alpha, al entender el poder del amor, toda su vida cambió: con amor, es posible perdonar y caminar con libertad. Esta es su historia de fe cuando aún se está preparando para el bautismo. La contó como ejemplo del poder del kerigma para sanar y tocar corazones en un encuentro ante responsables diocesanos de Primer Anuncio de toda España.
Una infancia de maltrato
«Vengo de familia pobre, en Chile. Nadie era cristiano en mi casa y no me bautizaron. Sufrí maltrato por parte de mi madre,…
Autor: Pablo J. Ginés
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