Santo Domingo de Guzmán combatió a los albigenses mediante la predicación y Simón de Montfort lo hizo mediante las armas. A ambos los unía un mismo ideal: la extirpación de la herejía y la gloria de la Santa Iglesia.

Redacción (26/09/2023 12:42, Gaudium Press) La herejía de los albigenses se extendió por el sur de Francia, con la ciudad de Albi como foco principal. De ahí su nombre.
El doctor Plinio Corrêa de Oliveira explica que los albigenses, también llamados cátaros, profesaban el panteísmo dualista de los maniqueos, es decir, decían que había dos dioses: el del bien, creador del espíritu, y el del mal, que daba origen a la materia.
Rechazaban el dogma de la Encarnación del Verbo, demostraban un gran odio contra la Iglesia, la Tradición, los Sacramentos, la intercesión de los Santos, el Ave María, el culto a las imágenes.
Lucharon contra la propiedad, la…
Autor: Saúl Castiblanco

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