El reciente comunicado episcopal sobre Jumilla no es un pronunciamiento profético, sino un posicionamiento político. La jerarquía no cita a Cristo, ni al Magisterio, ni a las Escrituras: cita la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y lo hace alineándose con la Comisión Islámica de España para defender un derecho en clave puramente civil, sin referencia alguna a la misión de la Iglesia o a la verdad del Evangelio.
Al entrar en ese terreno, los obispos dejan de hablar como pastores para actuar como agentes políticos. Y ahí la respuesta no es un “amén” devoto, sino la réplica legítima de quien discrepa. Santiago Abascal, como político y católico, ha respondido como corresponde en el foro que ellos mismos han elegido: el de la plaza pública.
La voz profética de la Iglesia se reconoce porque habla con autoridad moral, no porque repita el…
Autor: INFOVATICANA
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