Hoy en día lo que más se valora en nuestra sociedad es «lo inmediato», lo que se obtiene sin esfuerzo en el momento que se desea. La sociedad se oriente a ello en todos sus aspectos. Todo se sintetiza en compra y venta. Compramos lo que nos ofrecen sin pensar. Pagamos el precio de las sumisión a las formas, ideologías y tendencias de cada momento. Pero servir a Cristo no es nada inmediato ni nos conduce a algo inmediato.
Qué sea servir a Cristo, lo encontramos en sus mismas palabras: «Si alguno me sirve», etc. Ahora bien, sirven a Jesús los que no buscan su gloria propia, sino la de Jesucristo. Esto es lo que quiere decir «sígame»; ande mis caminos, no los suyos, haciendo por Cristo no solamente aquellas obras de misericordia que pertenecen al cuerpo, sino hasta aquélla de sublime caridad, que es dar la vida por sus hermanos. ¿Pero cuál será el fruto de esto? ¿Cuál la…
Autor: La divina proporción
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