Hay tiempos litúrgicos que preparan, afinando el oído. El de Septuagésima pertenece a esa pedagogía de la Iglesia que sabe que el alma humana no pasa de la calle al santuario sin tomar despaciosa y silenciosamente el agua bendita, odiada por el enemigo y por el temor a los contagios. Durante siglos, la Iglesia supo que la Cuaresma —ese gran desierto bautismal— no podía comenzar bruscamente. Antes había que despertar la conciencia, desacelerar el corazón, apagar poco a poco las luces de la fiesta. Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima no eran semanas “de nadie”, sino un atrio: un espacio intermedio donde el alma aprende que va a empezar algo serio. Por eso, no es nostalgia lo que lleva hoy a muchos, sobre todo jóvenes, a redescubrir este tiempo: es hambre de sentido, deseo de coherencia, prevención de pasar demasiado aprisa por los misterios, como si temiera el…
Autor: INFOVATICANA
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
Dios siempre nos habla en diferentes momentos y de diferentes maneras. Esa es la premisa básica del libro Discernimiento del difunto Henri Nouwen, sacerdote católico romano, autor de 39 libros y…


















