En este 4 de agosto, la Iglesia nos propone un Evangelio en el que Jesús denuncia una religiosidad de escaparate (Mt 15, 1‑2.10‑14) y, a la vez, celebra la memoria de san Juan María Vianney, el Cura de Ars, patrono de los párrocos y de los sacerdotes. Juntos, Evangelio y santo del día levantan una pregunta muy actual: ¿queremos parecer religiosos, o queremos tener un corazón realmente entregado a Dios, aunque casi nadie lo vea?
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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