“En un gesto de gratitud y admiración, se cubrió el rostro con las manos. Así fue recibida en la Santa Iglesia Católica, con el nombre de Kateri o Catalina. ..”

Redacción (17/04/2026, Gaudium Press) “Kateri, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” , dijo pausadamente el misionero, mientras derramaba el agua purificadora sobre la cabeza de una joven india norteamericana de 19 años, hasta entonces llamada Tekakwitha.
La más brillante flor que creció entre los indios
Parecía un acto sencillo de la vida de un sacerdote. Sin embargo, el oficiante, un misionero jesuita francés, se emocionó; y años más tarde diría: “Fue el momento más feliz de mi ministerio”. ¿Qué llenó de tanta admiración al sacerdote?
La respuesta se resume en una sola palabra: gracia. Catalina es un ejemplo de la liberalidad de Dios hacia quienes no ponen…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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