Un día regresó el Tíber a su cauce, siendo este uno de sus varios milagros portentosos.

Redacción (24/03/2026, Gaudium Press) Santa Catalina era la cuarta de los ocho hijos de una pareja muy virtuosa: Su madre era Santa Brígida, que estaba casada con el príncipe Ulphon de Suecia.
Siendo aún una niña, fue entregada a una abadesa para que en el claustro continuase su instrucción.
El demonio no soportaba su existencia: una noche, estando su tutora en la capilla, tomó forma de toro y con sus cuernos la sacó de la cama. La abadesa llegó atraída por los gritos de la niña, y la propia superiora vio ella misma al bicho infernal quien le dijo: “Con qué gusto habría acabado con ella, si Dios me lo hubiera permitido”.
Fue destinada al matrimonio siendo muy joven, de solo 13 años, sin ninguna inclinación hacia él. Consiguió que su esposo, Edgardo de Kurner, viviese con…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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