Por Michael Pakaluk
¿Cómo puede ser que, simplemente al ver la foto de alguien, uno forme la convicción de que es un santo? La convicción parece una mera intuición, pero luego se descubre que está bien fundada. Así me sucedió con Maximiliano Kolbe. Antes de que fuera famoso, al ver su foto en un periódico parroquial –la conocida, en la que tiene la barba larga y viste su hábito– surgió en mí una convicción profunda de que debía seguir a este hombre, porque era uno de los “santos”. Y así lo seguí, y aprendí acerca de su muerte extraordinaria y su vida asombrosa.
Probablemente conoces los hechos básicos de su muerte. Como otros religiosos en Polonia, fue arrestado y enviado a Auschwitz. Allí, un prisionero escapó, y los guardias del campo de concentración, siguiendo su método habitual de represalia, iban a condenar a diez prisioneros inocentes a morir de…
Autor: The Catholic Thing
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