Una de las grandes celebraciones que tiene lugar durante junio, mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, es el nacimiento, el día 24, de aquel de quien Cristo afirmase: “Entre los nacidos de mujer no se ha aparecido nadie mayor que Juan el Bautista” (Mt 11, 11). El mismo que saltase de alegría en el vientre de su anciana madre, Isabel, a quien llamaban estéril, ante la presencia de Cristo en el vientre de la Virgen María, quedando en ese momento «lleno del Espíritu Santo” (Lc 1, 15).
Juan el Bautista, el último y el más grande de los profetas, enviado de Dios “para dar testimonio de la luz” (Jn 1, 8), prepara, como precursor de Cristo, el camino de aquel ante quien sabe “no ser digno de desatar la correa de su sandalia” (Jn 1, 27), y anuncia con gran humildad la llegada del Mesías: «Preciso es que Él crezca y que yo mengüe» (Jn 3, 30), para sellar, con su…
Autor: Angélica Barragán
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