
La historia de San Ignacio de Antioquía —obispo, mártir y uno de los Padres Apostólicos más venerados de la Iglesia primitiva— está envuelta en la grandeza de los primeros testigos del Evangelio. Sin embargo, una tradición antigua y piadosa sostiene un detalle aún más entrañable: que Ignacio fue uno de los niños que conoció personalmente a Jesús, y que habría sido el mismo a quien el Señor puso en medio de los apóstoles cuando les dijo:
“En verdad os digo, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18,3).
Una tradición de los primeros siglos
Esta identificación procede de algunos testimonios de los primeros Padres y de antiguas compilaciones hagiográficas que recogieron tradiciones orales conservadas en Antioquía y Jerusalén. Según estos relatos, Ignacio era originario de Siria y habría sido presentado ante…
Autor: INFOVATICANA
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