Ruth Balbás Muñoz. Lo tenía todo, pero lo que quería era darle todo a Dios y vio que la mejor manera era dándose ella misma al Señor. Se presentó ante el obispo de su diócesis, en Santander, que le envió al obispo de la Prelatura de Moyobamba para servir en el Hogar Nazaret. Una vez allí le impresionó profundamente la naturalidad con la que Dios se hacía presente en la vida cotidiana. No era algo forzado ni solemne: estaba en lo pequeño, en lo diario, en los gestos más simples. Toda la casa parecía habitada por su Amor. Y donde está Él, está Ella. Nuestra Santísima Madre se le hizo presente de una manera tan clara y tan suave que quedarse a su lado fue para ella casi algo natural.
En esta entrevista nos cuenta su testimonio y reflexiona sobre la entrega a Dios y al prójimo.
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Autor: Javier Navascués
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