Los actos de piedad nos invitan a un trato más intenso, fervoroso y filial con Dios.

Redacción (27/07/2025 10:19, Gaudium Press) Las verdades más fundamentales suelen ser las más puras, luminosas y edificantes. Participan de la sencillez de Dios —plenitud y fuente de toda verdad— y, por ello mismo, encierran inmensas profundidades, capaces de alimentar nuestra vida espiritual y moral.
«Vivir es estar juntos, mirarse y quererse bien»,1 decía Dña. Lucilia, madre del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira. Estas palabras, aunque sencillas, tocan en la esencia de la contemplación y abren una puerta al misterio de la oración. Vivir es estar con quien amamos; rezar es convivir amorosamente con Dios: «La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre».2
Una vez, como leemos en el Evangelio de este domingo, un discípulo le pidió al Salvador:…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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