Hay un acto de Dios, propio de su voluntad, que corresponde a la concesión final de la gloria a los bienaventurados. A ese acto lo llama Santo Tomás de Aquino predestinación, y la Iglesia Católica, apoyándose en la Escritura, y en la enseñanza de santos y doctores como el Aquinate, enseña que la predestinación sólo es para el bien.
Ahora bien, ¿qué acto en Dios corresponde a la decisión final que conduce a la desventura eterna a los condenados? La respuesta es: la reprobación, que también es propia de la voluntad divina, y que además manifiesta su bondad de un modo diferente a la predestinación, a saber, mostrando su justicia.
Avancemos. Es imposible acceder a la bienaventuranza sin el auxilio de la gracia; un modo de gracia que suele llamarse «eficaz». Sin ella, ninguna virtud o esfuerzo humano podría merecer la felicidad eterna.
Esta GRACIA eficaz, como ya lo…
Autor: Nelson Medina, OP
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…


















