Lo sabíamos desde que llegó o desde que lo conocimos. Lo sabíamos. Sabíamos que este día llegaría y que sería un día no sólo triste pero también triste. Sabíamos que algún día nos tendríamos que decir «que el Padre Carlos ha dicho que se va» de la parroquia de San Gregorio Taumaturgo, Sarriá, Barcelona. Él devolvió el espíritu de comunidad a un barrio muy cínico. Él recuperó a nuestros jóvenes de su nihilismo y los convocó a la semejanza de qué están hechos. Por una vez sentimos que una misión nos llamaba a algo más importante que nosotros mismos. Ayer fue sido su última Misa. No podemos estar para siempre bendecidos. No podemos pretender que una prodigiosa e inmóvil bendición nos proteja para siempre. No se puede ser eternamente afortunado. Hoy va a ser otro día de trabajo.
Cuando el Padre Carlos llegó se encontró una iglesia vacía, una ciudad y…
Autor: Salvador Sostres
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















