Querido Beltrán, tan pequeño, tan amado por tus seres queridos, y ya en el cielo. Anteayer pasaste de estar rodeado de los que te amaban a estar rodeado de ángeles y santos. A la vez que tu madre, desesperada, te vio marchar, la Madre de Dios, madre tuya y nuestra, te recibía en sus brazos. Ella, María, también sufrió cuando vio a su Hijo morir. Pero ahora ya sabes, Beltrán, porqué murió el Hijo de María. Para que tú hoy puedas estar junto a Él en el cielo.
Beltrán, con apenas tres añitos de vida ya has entrado en la vida eterna. Tú ya sabes mucho más de Dios que yo, que todos los que aquí peregrinamos hacia donde, si se nos concede el don de la perseveracia final, tú ya estás. Tú ya ves a al Señor cara a cara. Y ves también a toda la corte celestial, de la que ya eres parte.
Pequeño, tu muerte, aun siendo muy dolorosa, aun siendo trágica, ya está…
Autor: Luis Fernando Pérez Bustamante
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