En el Evangelio de este domingo vemos cómo se inicia el seguimiento del Señor por parte de los primeros discípulos. Discípulos que alcanzaron ser Apóstoles, es decir, enviado, mensajero o embajador. Quizás podamos tomar este episodio evangélico como símil que nos ayude a empezar a ser discípulos y en un futuro, evangelizadores. Juan y Andrés, siguieron a Cristo tras indicar San Juan Bautista que era el «Cordero de Dios». Fue un episodio similar al de los Discípulos de Emaús. San Juan Crisóstomo nos habla de ello de forma clara:
Pero ellos no sólo manifestaron su amor a Jesucristo siguiéndole, sino hasta en el modo de preguntarle. Por esto sigue: «Ellos le dijeron, Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿en dónde moras?» Cuando todavía no habían aprendido nada de El, ya le llaman Maestro, considerándose así como discípulos y manifestando la causa por la que le…
Autor: La divina proporción

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