¡Malditos sean! ¡Malditos mil veces los eunucos del espíritu, los mercachifles de la Gracia y los idólatras de su propia soberbia! Asistimos al espectáculo más nauseabundo de la historia humana: el linchamiento moral del Vicario de Cristo por una horda de fariseos, filisteos y traidores que aúllan en las tinieblas de su propia imbecilidad. Si el mismísimo San Pedro caminara hoy por la Tierra, con el polvo del camino y las lágrimas de su triple negación aún frescas en las mejillas, estos sedevacantistas de salón y fascistas espirituales -que confunden la Verdad con su propia bilis- ya habrían encendido la hoguera para quemar al primer Papa por «traidor y cobarde ante el mundo». ¡Raza de víboras que pretenden ser más católicos que la Iglesia y más divinos que Dios!
Autor: Francisco Segarra
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