El viejo adagio de extra ecclesiam nulla salus, fuera de la Iglesia no hay salvación, se pone a menudo como ejemplo de algo que es difícil o imposible de creer o, peor aún, de algo que la Iglesia creyó ingenuamente en algún momento, pero hace tiempo que ya no cree. Eso, me temo, dice muy poco sobre el adagio y mucho sobre nuestra desoladora falta de fe posmoderna.
Cuando alguien rechaza la verdad de que fuera de la Iglesia no hay salvación, en realidad lo que sucede es que no tiene fe. Extra ecclesiam nulla salus solo es una forma alternativa o indirecta de enunciar el núcleo mismo de la fe católica. Ese núcleo de la fe, su anuncio esencial o kerigma, es que Dios envió a su Hijo hecho carne para nuestra salvación y, por lo tanto, no se nos ha dado otro nombre bajo el cielo que pueda salvarnos.
Autor: Bruno Moreno
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