A sus 31 años, la colombiana Alexandra Guzmán puede definirse como una rara avis en su vida personal y profesional. Está casada, profesa la fe que recibió de sus padres desde la infancia y la aplica en su consulta psicológica con cientos de pacientes afectados por multitud de trastornos, muchos de ellos motivados por la nueva era y adicciones sexuales. Sus «colegas» no solo la consideran una marginada, sino que directamente aplican «tácticas woke» contra ella por el mero hecho de tratar a sus pacientes desde una óptica integral, que en sus propias palabras supone abordar también la dimensión espiritual de la persona. Y su consulta no para de crecer.
Pero no siempre fue así. Cuenta al canal El rosario de las 11 pm que, aunque la enseñaron los principios básicos de la fe, nunca hubo «una vivencia clara o una convicción profunda» de su Credo, ni en ella, ni en su familia….
Autor: José María Carrera
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