La Semana Santa, y especialmente el Santo Triduo, en el cual celebramos la pasión redentora y la gloriosa resurrección del Señor, proclama nuevamente a nosotros mismos y al mundo entero esta verdad tan importante y más consoladora: Cristo es el único Salvador de la humanidad: “Por sus llagas fuimos curados”, nos dice la Sagrada Escritura (ver 1 Pedro 2:24).
¿Por qué fue herido nuestro Señor y Salvador? Fue herido por los pecados de los hombres, por los pecados de todos los hombres, por el primer pecado de Adán y Eva, por los pecados de cada uno de nosotros, por cada pecado grave de mi vida. Cristo fue herido porque Él mismo lo quiso. ¿Por qué lo quería? Porque Él ama infinitamente a cada persona, a cada pecador. El sufrimiento de Cristo es la mayor revelación del amor de Dios por la humanidad. De cada llaga de Cristo, de su santa Cruz, resuenan estas palabras:…
Autor: redaccioninfovaticana
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