Tras varios días de goteo informativo tras la desclasificación de los «archivos de Epstein», apenas han aparecido dos noticias que mencionen a la Iglesia. Y, para ser exactos, no son más que bravuconadas del propio magnate. La primera es un cruce epistolar con Steve Bannon, en aquel momento en su apogeo como guerrero cultural, en el que le confiesa sus frustraciones con Francisco. La otra, quizá más elocuente y alineada con las pretensiones de Epstein, es aquella en la que considera que el relevo en la cúpula del Banco Vaticano era un asunto de mayor calado que la propia renuncia de Benedicto XVI.
¿Y no hay obispos, cardenales o nuncios en las listas? Pues no. Al menos no en la ingente documentación filtrada hasta la fecha.
Autor: Juanjo Romero
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