El Papa León XIV inició ayer domingo 5 de julio sus vacaciones en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, el histórico lugar de veraneo de los papas, que Francisco convirtió en museo y nunca utilizó para su descanso estival.
El Palacio Apostólico no es Villa Barberini, donde va cada martes a descansar, sino las estancias que ocuparon papas como Juan Pablo II o Benedicto XVI. Ambos encontraron en Castel Gandolfo un lugar adecuado para combinar descanso, reflexión, oración y trabajo, lejos del ritmo incesante del Vaticano y el calor sofocante de Roma.
Sería un error interpretar la decisión de León XIV como una vuelta al lujo o a los privilegios. Nada más lejos de la realidad. El ministerio petrino exige una disponibilidad permanente, una enorme carga de trabajo, incontables encuentros, decisiones de alcance universal y una intensa vida espiritual. También el sucesor…
Autor: Zenón de Elea
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