Autor: Pablo J. Ginés
El viaje del Papa entra en su recta final con su vuelo al Ártico este viernes, y el Pontífice deja Quebec sin haber mencionado en ninguna ocasión a los mártires de su congregación jesuita, los 8 jesuitas misioneros del Quebec que murieron horriblemente torturados por los indios iroqueses entre 1646 y 1649.
En su alocución a clérigos y religiosos en la catedral de Quebec, Francisco sólo mencionó a un santo, François de Montmorency-Laval, de la nobleza francesa, el primer obispo de Quebec desde 1658, que murió en su cama en 1708 con 85 años. No era jesuita y fue gobernador sustituto en Quebec (es decir, gobernante, político) en un par de ocasiones.
En contraste, los mártires jesuitas torturados diez años antes de llegar este obispo, evangelizaban en salida y en la frontera, en pueblos indios remotos, sin armas, ni soldados ni ningún poder político ni económico. Solo ofrecían su…
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