Es muy frecuente escuchar estos días aquello de que los pecados relacionados con el sexto mandamiento no son tan importantes, que no hay que prestarles tanta atención porque, al fin y al cabo, hay pecados mucho más graves. A continuación se suele añadir, como ejemplos de pecado mayores, la injusticia social, la desigualdad o la discriminación de los inmigrantes.
Los ejemplos, aunque se pueden matizar, suelen ser malos. La injusticia social es, en muchos casos, un término etéreo que camufla el resentimiento y la envidia de quienes la denuncian, acabar con la desigualdad significaría convertirnos a todos en esclavos uniformes y discriminar, esto es, tratar de modo diferente a quien está en situación diferente, es un acto de justicia. Por eso me gusta más lo que tradicionalmente ha enseñado la Iglesia sobre los pecados más graves.
Autor: Jorge Soley
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