Con el simple recuerdo de que moriremos, seremos sepultados y esperaremos hasta ser gloriosamente resucitados, adquiriendo un cuerpo espiritualizado, anticipamos ese momento de extraordinaria belleza en el que triunfaremos, como la Virgen María el día de la Asunción.

Redacción (14/08/2026 14:57, Gaudium Press) Los últimos años de la vida terrenal de la Virgen María estuvieron marcados por la paz y una intensa comunión con lo sobrenatural. Recibía la visita diaria de su Divino Hijo y de su castísimo esposo, San José, acompañados por numerosos ángeles. Venían a acompañarla y a aliviar la inmensa añoranza causada por su separación.
Con cada nuevo viaje, con cada nueva visita, la Virgen intensificaba su éxtasis por Ellos, hasta el punto en que ya no era posible aumentarlo, pues su Corazón rebosaba de amor. Sin embargo, como el fuego jamás se extingue, ardía con el…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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