Mediodía. Campus universitario. Estudiantes. Edificios de las facultades. Conversaciones. Paseos. Coches. Motos. Bicis… Todo eso que da alegría desbordante a un joven que comienza una nueva vida al estudiar en la universidad. Hay un detalle que pasa desapercibido. Son las doce. La hora del Trono de la Sabiduría. Eso no todos lo saben ni lo viven. Unos pocos sí. La mayoría no se da cuenta que la Reina del Cielo, feliz por la Resurrección de su Hijo, mira, ama y cuida de todos ellos. Aunque no la conozcan. O la rechacen y hagan lo mismo con su Hijo. Le da igual. Bueno no le da lo mismo, sufre por ellos, los quiere atraer hacia Ella pero no se dejan. Es Madre. Es Reina. Es Puerta del cielo. Quiere que todos sus hijos se salven, que se unan a su Hijo en este mundo y un día, participen de la gloria eterna.
Meterse entre ellos, seguir sus pasos, acompañarlos sin que se den…
Autor: Sólo Dios basta
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
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