Entre las piezas más singulares de la espiritualidad interna del Opus Dei hay una frase que no procede de san Josemaría, sino de su primer sucesor, Álvaro del Portillo. Y no se encuentra en ninguna homilía ni en un texto de gobierno, sino en una carta privada fechada el 30 de junio de 1975, apenas cuatro días después de la muerte del fundador.
En esa carta, que debía servir como testamento de fidelidad para los miembros de la Obra, Del Portillo escribió una súplica que con el tiempo se haría célebre, y que Opuslibros ha rescatado en un reciente artículo firmado por Darian Veltross:
«Y ruego también que si, a lo largo de los siglos, alguno —no ocurrirá, estamos ciertos—, quisiera perversamente corromper ese espíritu que nos ha legado el Padre, o desviar la Obra… que el Señor lo confunda y le impida cometer ese crimen, causar ese daño a la Iglesia y a las…
Autor: Diego Lanzas
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Consejos para una llevar una vida Cristiana
Llevar una vida Cristiana que agrade a Nuestro Creador y a Nuestra Madre, no es difícil, y menos aburrida, como muchos pueden creer. Sin embargo, necesita dedicación. No basta con…



















